Sonetos. Fernando de Herrera. Comentario
Hola, querido dokusha:
En esta faltriquera de hoy, querido dokusha, te dejo los sonetos de uno de los mejores poetas del Siglo de Oro, un poeta injustamente olvidado por el gran público, pero recordado por sus fervientes seguidores entre los que me encuentro yo, y espero que, a partir de esta lectura, también de ti… Pero antes de que esto suceda, permÃteme hablarte un poco del autor y su obra. Pues, verás, Fernando de Herrera nació en Sevilla en 1534 y murió igualmente en esta capital andaluza en 1597. Fue, como bien sabes, uno de nuestros poetas, historiador y crÃtico más importantes del Siglo de Oro español, fue llamado el Divino por sus coetáneos. Además, fue el principal representante de la escuela poética sevillana del siglo XVI, y su obra representa la transición desde el clasicismo renacentista de Garcilaso hacia la complejidad estilÃstica barroca de Luis de Góngora y Francisco de Quevedo… De costumbres austeras, casi ascéticas, pocos episodios pueden destacarse de su biografÃa, excepción hecha de su pasión secreta por la condesa de Gelves, doña Leonor de Millán, quien inspiró toda su poesÃa amorosa hasta el punto de que, después de la muerte de la condesa, Herrera no volvió a abordar esta temática. Su estilo, marcadamente erudito, cuidado y formal, abundante en metáforas, representa la plena incorporación a la lÃrica española de elementos italianizantes, especialmente de Petrarca, y de las propuestas anteriores de Garcilaso de la Vega y Juan Boscán, aunque también se detectan influencias de Ausià s March. Reticente a difundir sus propios versos, solo publicó en vida una pequeña parte en Algunas obras de Fernando de Herrera (1582). Destacó asimismo por sus poemas de trasfondo histórico y patriótico… En sus sonetos, Herrera desarrolla un magnÃfico despliegue de cualidades, tanto técnicas como sentimentales sobre el tema amoroso dentro del petrarquismo. Es cierto que forman el grupo de la misma las composiciones de tema amoroso, en las que los modelos son esencialmente Garcilaso y Petrarca; la crÃtica ha insistido en la posible reacción de un cancionero amoroso como lo fue el que Petrarca dedicó a su amada, Laura. Sin embargo, y más allá de poder establecer las pautas que guiarÃan a un encuentro amoroso que pasarÃa de la súplica al éxtasis gozoso y luego, al fin, a la lamentación desengañada, lo básico es aceptar que su originalidad, como vais a poder comprobar, reside en que bajo la proyección sentimental o vivencial del poeta se hallan las exigencias de una tradición literaria sobre la que Herrera profundiza desde su peculiar estilo… Por otra parte, el petrarquismo amoroso de Herrera tiene sus fuentes no solo en el Cancionero de Petrarca, sino también en las Rimas de Bembo y de otros petrarquistas italianos del siglo XVI, sin excluir una profunda influencia de la poesÃa metafÃsica y amorosa de Ausià s March. A estos modelos lÃricos une Herrera el culto de un neoplatonismo amoroso impregnado de reminiscencias de Bembo y de León Hebreo, pero extraÃdas sobre todo de El cortesano de Baldassare di Castiglione… La idealización amorosa de la mujer amada, que encontramos ya en Petrarca, se convierte, en la lÃrica herreriana, en el más puro idealismo platónico, por el que la mujer aparece a a los ojos del poeta como “un divino esplendor de la Bellezaâ€�. Este amor, dirigido a una persona real, doña Leonor de Millán, condesa de Gelves, está cantado por el poeta en una apasionada serie de sonetos, elegÃas, canciones y églogas donde, a través del alambicado conceptismo de las fórmulas petrarquistas, vibra un sentimiento real de la más profunda sinceridad amorosa… Esto es lo que vas a encontrar, este reflejo (las sombras del pasado que fueron) en este pequeño volumen que te dejo en las manos… Entonces, ahora sÃ, lee y disfruta…
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