38. LEYENDA DE SÉMELE
Hola, querido amigo Eros:
Entonces Tiresias nos habló de la omnipotencia de Zeus. Nos dijo que nadie era capaz de resistir su visión, pues era tan grande que aquel que lo veÃa en su forma divina morÃa al instante... Se acordó del cuento de Sémele y, con su disposición habitual, desde lo más recóndito del paÃs de su imaginación, nos contó lo que sigue...
Un abrazo y feliz jornada lunedina...
Juan Carlos
CUENTO 38º
Cuando Zeus estaba en la tierra, nunca se mostraba en su forma divina. Solamente una vez desobedeció esta regla. HabÃa seducido a Sémele, hija de Cadmo, rey de Tebas. Esta joven mujer solo se encontraba con él por la noche, Por lo tanto, no conocÃa el rostro de su amante. Ella sabÃa que Zeus era un dios porque él se lo habÃa susurrado al oÃdo más de una vez. Sin embargo, Hera, muerta de celos al ver a su divino esposo enamorado de una mortal nuevamente, ideó una celada para engañarla... ¿Qué pasará mañana?
LEYENDA DE SÉMELE
Sémele (en griego Semele es un personaje perteneciente a la mitologÃa griega. Su equivalente en la mitologÃa romana es Stimula.
Dentro de la tradición tebana, Sémele era hija de Cadmo, rey de Tebas, y de la diosa HarmonÃa. Elegida por el dios Zeus como amante mortal, de este engendró a Dioniso (en griego antiguo Diônysos o dos veces nacido), que es el dios de la vendimia y el vino, en uno de sus encuentros furtivos.
La esposa del dios, Hera, celosa por los encuentros, le sugirió a esta que dejara su relación con Zeus, pero, al no lograr su propósito, decidió que lo mejor serÃa castigar a la joven amante. A este respecto, Hera le dijo que, en verdad, estaba siendo engañada, pues su verdadero amante no era Zeus, sino un hombre normal y corriente que se hacÃa pasar por la divinidad aprovechándose para ello de su ingenuidad. Ante esto, y si querÃa estar segura, deberÃa pedirle que este le diera alguna prueba de su poder e inmortalidad.
Dicho esto, Sémele no dudó en ir a pedirle a Zeus que le demostrara todo su poder, y este, feliz porque a esas alturas ella ya estaba embarazada, le prometió que le darÃa todo cuanto ella deseara. Ella, perseguida por las palabras de Hera, le imploró que se le apareciera en todo su esplendor y, aunque el dios trató de persuadirla para que pidiera otra cosa, no encontró el modo de convencerla. Siendo esto imposible y, al parecer, como ella le pedÃa a Zeus mostrarse en toda su magnificencia, los rayos y el fuego que este desprendÃa acabaron por incinerar a Sémele. Zeus consiguió salvar al niño y lo cosió a su muslo para que terminara su proceso de gestación. Unos meses después, Dioniso nació en el monte Pramnos de la isla Icaria, a donde Zeus fue para liberarlo, ya crecido, de su muslo.
Tiempo después, Dioniso bajó al Inframundo y consiguió hacer que Sémele regresara de entre los muertos y viviera junto a los dioses, bajo el nombre de TÃone.
Apius Claudius Caecus...
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